Ciro Altabás dixit…

20 agosto 2009

Si no tienes un buen material de partida por muchas virguerías que hagas no lo vas a mejorar, los ingleses lo explican con una frase muy gráfica “no se puede sacar brillo a una mierda”

Ciro Altabás _ director _ siendo entrevistado en redmensual

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Entrevista a Ciro Altabás _ director (hobby, dvd…) _ por Antonio Castro y José María Villalobos

Define director: El fulano que comienza una producción pensando que va a brindar al mundo el nuevo “Ciudadano Kane” y, a medida que van pasando los días, se va conformando con que se vea y se escuche en condiciones. Se suele componer de un 30% de jefe, 41% negociador, 58% psicólogo, 44% narrador de historias y 0% experto en matemáticas.

Define friki: Generalmente aquel que lleva su(s) aficione(s) a un nivel superior a la media y está orgulloso de ello, pero no le gusta que le llamen friki porque es una etiqueta y él está en contra de las etiquetas (salvo que la etiqueta indique que tu ídolo de Indiana Jones es una edición limitada). Además los frikis son siempre los demás, los otros, nunca uno mismo.

¿Cuál es la principal diferencia entre un friki europeo y uno japonés?: Por lo poco que he visto en Japón un friki es respetado mientras que aquí es motivo de burla por el resto de sus compañeros de trabajo, amigos o hijos pequeños. También aquí la gente suele tener varias aficiones: te puede gustar la música, y el fútbol, y los video-juegos, y el teatro underground polaco de finales de los setenta; mientras que en Japón te gusta una afición y vas a dedicar todo tu tiempo libre en ser el mejor. Les sale stress hasta en los ratos de ocio.

¿Sigue siendo friki una etiqueta con valor añadido?: Sí, todavía no se entiende muy bien qué es un friki. Vale para definir a Cañita Brava como a un aficionado a “Star Wars”. Esto es motivo de ofensa tanto para los aficionados a “Star Wars” como para Cañita Brava, que no le gustaron nada las precuelas.

Ciro frente a las oficinas Nintendo Japón

Cualquier pelicula es mejorable con zombis, ninjas y cyborgs, ¿con qué se mejora un documental?: Nosotros metimos un Soldado Imperial de “Star Wars” en el documental “Hobby” pero no tengo claro si mejoró algo. Ya en serio, si no tienes un buen material de partida por muchas virguerías que hagas no lo vas a mejorar (los ingleses lo explican con una frase muy gráfica: “no se puede sacar brillo a una mierda”). La ventaja de ir a Japón es que grabes lo que grabes va a ser interesante. Y grabamos cincuenta horas que luego hubo que condensar en menos de cincuenta minutos.

En su trayectoria educativa entran comunicación audiovisual en la Europea de Madrid y cine en la NY Film Academy de Los Ángeles y en la London International Film School, ¿dónde notas mas la formación específica?: En ningún lado. En los tres centros tanteabas muchas ramas hasta encontrar aquella en la que te sentías más cómodo. Gracias a eso sé que no sirvo como director de foto y que me siento más cómodo trabajando con el montaje o la dirección artística, por ejemplo. Hay escuelas más específicas como la ECAM, por ejemplo, y miles de cursillos impartidos por profesionales (auténticos o falsos).

La novia que se queda fría con StarWars, el hermano que te dice que crezcas de una vez, el amigo imaginario que te acompaña en la infancia,…¿Cuánto hay de experiencia personal en tus cortos y cuánto de inventado?: En todos los cortos hay algún toque personal, alguna pregunta que me hago o experiencia ajena de la que me apropio sin vergüenza alguna, pero casi todo es inventado. Nunca he tenido un amigo imaginario, pero sí he vivido una relación de amistad que cambió al entrar una novia en la ecuación. Me parecía más interesante hablar de esa situación con un superhéroe, por ejemplo.

¿Qué es lo mínimo para lanzarse a un proyecto audiovisual medianamente serio?: Tener un buen guión y encontrar una forma de financiación. Eso es lo que se dice siempre. Lo que no se dice tanto es que también es muy importante tener claro el siguiente paso una vez que el proyecto se ha terminado. Tanto con “Phobia”, mi primer corto, como con “DVD”, mi segundo, me llamaron de productoras para conocerme y saber cuáles eran mis proyectos de futuro y sólo tenía “buenas ideas”. Eso fue un error que cometí dos veces pero que, por suerte, conseguí subsanar gracias a “Manual Práctico del Amigo Imaginario (abreviado)”.

¿Cómo has utilizado la Red para promocionar sus obras?: No he utilizado la Red de una manera premeditada. Cuando me enteré de que se iba a celebrar el Día del Orgullo Friki les propuse que tuvieran en cuenta “DVD” y decidieron convertirlo en el Corto Oficial. Eso le dio un empujón al trabajo en Internet brutal y llegó a muchas páginas, tanto cercanas (como ionlitio) como lejanas (como kirainet o flapyinjapan). Llegado el momento de grabar el documental “Hobby” en Japón me puse en contacto con Kirai y Flapy para que colaboraran en la producción y ellos fueron hablando de los proyectos en sus páginas. Pero ha sido de una manera bastante natural.

Ha tenido que recibir cada respuesta del público… Por lo general el público suele ser bastante cariñoso conmigo sobre todo porque soy muy bien educado y siempre pido las cosas por favor y doy las gracias. Y porque son comedias, y en un festival de cortos se agradece de vez en cuando una comedieta para descargar de tanto drama social. Pero mi frase, er, favorita sigue siendo “Me gustó más Phobia”. Haga lo que haga siempre hay alguien que, zas, la suelta.

¿Qué género audiovisual prefiere trabajar?: La comedia. Me gustaría hacer alguna gamberrada con sangre y vísceras algún día pero, de momento, todavía tengo mucho que aprender de comedias como “Babel”.

Los premios van llegando y los proyectos son cada vez más ambiciosos. ¿Que es lo próximo de Ciro Altabás?: Si hiciera otro corto tendría que ser en un fin de semana con cuatro amigos, así que se acabaron los cortos con grandes producciones. Ahora estoy comenzando a preparar un largometraje, pero no puedo decir nada so pena de arrojarme a un pozo con no menos de treinta hienas aquejadas de halitosis súbita, me temo.

Se de buena tinta que organizas quedadas cinefilas para ver cine muy friki. ¿Haces lo propio con los videojuegos?, ¿Qué tiene que tener una velada de este tipo para que sea perfecta?: Con los videojuegos soy un rancio, siempre he jugado solo (soy hijo único) y me gusta seguir jugando solo. Para una velada friki es indispensable la cerveza, la pizza y no tener que ir al gimnasio al día siguiente. Puede ser temática (por ejemplo: películas de la productora “Cannon”) o improvisada, como una memorable que tuve con “Los Inmortales III”, “El Coyote” con José Coronado y “Street Fighter” con Van Damme. Peculiar.

¿Qué siente uno en Akihabara?: Por un lado es un subidón de nostalgia, al ver tanto videojuego clásico. Pero por otro lado mi nivel de japonés está un poquito oxidado, así que no te puedes llevar casi nada a casa, como cuando “Aladdin” entra en la cueva del tesoro pero no puede tocar nada.

Webs que recomienda…

De música: http://pitchfork.com
De cine: http://www.lashorasperdidas.com
De humor: http://www.elmundotoday.com
De la vida cotidiana: http://nimiascosasminimas.blogspot.com
De cómics: http://www.eslahoradelastortas.com

¿Qué te gustaría ser de mayor? y no vale ‘ser marido de una peluquera’: Lo que soy ahora pero cobrando sería algo fino, fino.

Publicado en redmensual 7

la decepción hecha película | por Leandro Estévez

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Todo lo que se puede decir de X Men Orígenes:
Lobezno, lo resumió hace unos meses un conocido crítico hablando de X Men 3:
“Mira que era fácil haber continuado simplemente el trabajo hecho por Bryan Singer”.
Con estas pocas palabras se expresa la decepción que cualquier seguidor de la Marvel sintió al ver como las versiones de Synger (X Men y X Men 2) sobre la patrulla mutante, comedidas, respetuosas con el espíritu del cómic y, al mismo tiempo, esquivas con los elementos ridículos de otras adaptaciones (Los 4 Fantásticos, Daredevil o Electra), caían en un abismo de personajes acartonados, situaciones inverosímiles y el asesinato guionístico de personajes como Magneto o Ángel.

Todo hay que decirlo, para la tercera parte Synger ya no estaba detrás de las cámaras, Halle Berry metió más presión de la debida en el rodaje y para la 20th Century-Fox la secuela tenía que salir sí o sí.

Aprovechándose del tirón de las dos anteriores, su buena acogida incluso entre la crítica y las esperanzas y buenas intenciones de los espectadores, se perpetró un filme sin pies ni cabeza que desbarató todo lo construido previamente.

Por su parte X Men Orígenes… es la precuela de X Men. Situada 17 años antes, narra los inicios del Arma X y la forma en la que Lobezno, llamado Guepardo en Latinoamérica, se convirtió en mutante, capaz de sacar unas afiladas garras y de regenerar sus tejidos y de una fuerza y agilidad sobrehumana, que ultima su venganza contra Victor Creed (Dientes de Sable), culpable de la muerte de su novia.

Mientras tanto, otros mutantes se acogen al ‘Programa X’ para unir sus fuerzas y acompañan a Lobezno.
Con este spin off del personaje de Logan, que vuelve en la piel de Hugh Jackman (Australia, La Fuente de la Vida), se esperaba un retorno al trato correcto para con los seguidores de la saga, un giro hacia ese buen hacer que, aunque no respetaba demasiado la historia original, acercaba a los personajes al contexto actual con sencillez y tacto, agrupaba diferentes biografías de la Marvel y construía un guión con sentido, con sorpresas agradables y que no tomaba a los espectadores por imbéciles.

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Pero no. Había que fastidiarla añadiendo tópicos e historia de amor infumable, algo de patriotismo pueril, sketches de programa de humor de sal gorda y la guinda del pastel: abusar de ordenador cuando el guión está cogido con alfileres.

En vez de aprovechar la buena química que puede surgir entre dos actorazos como Hugh Jackman y Liev Schreiber (Resistencia, RKO 281), en el duelo interpretativo fraticida Lobezno vs. Dientes de Sable, la película deriva a un torrente acelerado de historias que no justifican ninguna acción (y que parecen no necesitarlo), diálogos penosos y giros dramáticos extrañamente parecidos a los de una telenovela.

Un guión que hace aguas, de risa, que falla hasta en el sarcasmo característico de Lobezno, engloba a una suerte de patrulla (el Programa X, que aparecía ya en el cómic) en la que encontramos a un Agente Zero (Daniel Henney) irritante e incomprensible y dos actores de teleseries (Dominic Monagham y Kevin Durand, Beak y Mole, respectivamente) que deberían haberse quedado ahí, en la tele.

Además, el papel de Deadpool recayó en Ryan Reynolds, que sólo puede hacer con él un personaje de serie B con dos katanas antibalas (!?!). Cierra el grupo Wraith, interpretado por Will I Am… sí, el cantante de Black Eyes Peas… ¿qué decir sobre esto?.

En el camino, el director Gavin Hood y los guionistas David Benioff y Len Wein se comen a uno de los personajes que más podía haber dado de sí, el amado-por-todos Gambito, interpretado por Taylor Kitsch, que sólo aparece unos minutos.

El conjunto de la película parece algo extraño teniendo en cuenta el mimo con el que se está tratando últimamente a las versiones del cómic, como Ironman, Batman Begins, The Dark Night, Superman, Hulk… Parece que cuando precisamente quieren respetar la historia original, más se enredan en ridiculizarla en vez de sacarle cierto estilo. Y es que resumir cientos de cómics en dos horas no es fácil, pero tampoco es correcto hacer con ellos una amalgama de situaciones de cinco minutos y cargarse así historias tan esperadas por los fans como la creación de Arma X o el citado duelo entre hermanastros mutantes.

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Todo lo contrario, en X Men Orígenes… lo interesante pasa por delante de los espectadores como algo insustancial, sin valor, para detenerse luego con todo lujo de detalles en tres o cuatro escenas de acción que no aportan nada. Cuando estas se acaban, el director Gavin Hood (del que recomiendo leer
su filmografía no tiene otra que recurrir a movimientos de cámara nerviosos y flashes a lo C.S.I. que intentan hacer creer que se trata de una película de acción con ritmo, algo que se cae por su propio peso cuando el espectador siente que no le están contando nada, sino que le están regalando un enorme globo:
mucho color, pero totalmente vacío.

¿Algo que se salve?… probablemente los cinco minutos que resumen las guerras en las que lucharon juntos Lobezno y Dientes de Sable. El resto es un producto comercial, destrozailusiones, que insulta la inteligencia de todos los que esperaban una historia cuanto menos coherente y que seguramente triunfará en taquilla engrasada con marketing del bueno y posters interesantes.
Y lo peor es que X Men Orígenes: Magneto está por llegar… |

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retrospectiva | blade runner: poética distópica | por Carlos Zúmer

Dicen que Riddley Scott (Inglaterra, 1937) filmó Los Duelistas (1977), Alien (1979) y
Blade Runner (1982) y se fue a dormir. Que alguien le secuestró o le poseyó, y que él no es el autor del resto de su filmografía. Que hubo un desafortunado antes y después. Que lo abducieron.

Sea como fuere, y bromas aparte, el director británico cuenta con vehementes admiradores y encendidos detractores en proporción prácticamente similar. Casi ventisiete años contemplan ya a su probablemente mayor y más celebrada cinta, Blade Runner, una película de auténtico culto ignorada en su tiempo y que se agiganta magníficamente con el paso de los años.

Empecemos por el principio. Los nuevos cineastas de los años 60 y 70 traerían la necesaria renovación al cine, que empezaba a cohabitar con cierta dificultad con la incipiente televisión. Coppola, Scorsese o Allen son buena prueba de ello.

Estos directores catalizarán el profundo desasosiego y desengaño de la América bajo el síndrome Vietnam. En paralelo maduraba el género de Ciencia Ficción, heredero de la mítica serie B. 2001: una Odisea en el espacio (1968, Stanley Kubrick) es el primer cimiento del género en el camino hacia su madurez y su asentamiento; la exitosa trilogía Star Wars (1977, 1980, 1983; George Lucas) demostró la rentabilidad de este tipo de cine y lo elevó a la categoría de fenómeno de masas, poniendo de relieve su interesante sentido mercadotécnico; por último, Alien y Blade Runner conquistarían a la crítica cinematográfica ganando así el respeto unánime por el Sci-Fi. Otras películas, como E.T., Encuentros en la Tercera Fase, Star Trek o Terminator, rubricarían estos logros.

Blade Runner está (muy) libremente basada en la novela de Philip K. Dick
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Si algo caracteriza a este autor es su constante fabulación sobre nuestro mundo y los mundos futuros, de cómo podrían ser según diferentes anomalías o hechos y de cómo serán las cosas en tiempos próximos. Blade Runner se ambienta en el futuro; concretamente, Los Ángeles en el año 2019, en un futuro gris, sombrío y descarnado. Fríamente tecnológico. La estética de la película es rotundamente cyberpunk: neón, electrónica, sombras, ciencia y decadencia humana. Todo esto encaja con la concepción de distopía, concepto contrario al de utopía, que dibuja sociedades futuras degeneradas y negativas, de todo menos idílicas. Este es el escenario de Blade Runner.

Como cualquier películas de ciencia ficción que se precie, el progreso tecnológico es superlativo. El hombre ha desarrollado la máquina y la ha perfeccionado hasta niveles sublimes. Tanto es así que es capaz de rebelarse y de resultar una amenaza. El punto de partida de Blade Runner camina en este sentido: 6 de los denominados REPLICANTES, robots humanoides altamente perfeccionados, son peligrosos proscritos que han de ser eliminados, ‘retirados’, según la eufemística de las instituciones. Los encargados de esta caza y captura son los Blade Runners, policías entrenados y adiestrados para ese trabajo. Deckard (Harrison Ford) es uno de ellos y es el protagonista de la película. Deckard, ya retirado del oficio, aceptará a regañadientes la misión.

El contenido filosófico de Blade Runner es realmente notable. Sus implicaciones y reflexiones son capitales en el pensamiento postmoderno y se enraízan fuertemente en el pensamiento clásico. Blade Runner no es solo una película enormemente fascinante a la vista, por sus escenarios, su fotografía, su apabullante producción, los aparatos y demás gadgets, sino que además ofrece enorme lirismo y hondo trasfondo al espectador. Blade Runner trasciendo mucho más allá de la hermosa estampa que es.

Queda dramatizado el conflicto trágico entre criatura y creador, la violencia y la fricción entre el dominante y el dominado. Queda dramatizado la hipoteca vital que es el tiempo, que acota la existencia inexorablemente dentro de límites crueles.
Y será este el anhelo de los replicantes: burlar su tara de fabricación, que limita su vida a sólo 6 años. Queda dramatizada la pérdida del paraíso perdido, de color verde, en favor del paisaje metálico y en favor del artificio, que fagocita lo humano y lo carnal. Blade Runner es el edificio de la sempiterna obra de la civilización humana:
el desprecio de lo moral y lo afectivo en aras del determinado progreso.

Blade Runner está henchida de melancolía y fracaso, de una fascinante estética cómic y de cine negro que congracian al espectador con la desesperanza de sus personajes, torcidos, vencidos, grotescos.
La película fue un fracaso de taquilla, entre otras razones, por su coincidencia en fecha de exhibición con E.T. el Extraterrestre.

Fue, sin embargo, el lanzamiento de la Director’s Cut en 1992 (con importantes modificaciones, como la eliminación del narrador en 1º persona o la inclusión o
de algunas escenas relevantes) la que potenció exponencialmente la popularidad y el prestigio de la película. Blade Runner volvió a los cines. Blade Runner se puso de moda a principios de los 90. Blade Runner comenzó a ser alabada por la crítica y idolatrada por los fanáticos del género de ciencia ficción. Eran los inicios del cine en casa, de los videoclubes, de la consolidación del fenómeno blockbuster y del coleccionismo cinéfilo. Por todo ello no tardarían en surgir las voces que reclamaban una versión más especial y más freak que el ‘simple’ VHS o láser disc, la respuesta a los sueños húmedos de los coleccionistas y los geeks, una edición a la altura del fenómeno.

Largo tiempo tendrían que esperar los amantes de Blade Runner hasta este momento. El asunto se retrasó hasta nada menos que Diciembre de 2007 (coincidiendo con el 25º aniversario), cuando por fin vio la luz Blade Runner: The Ultimate Collection, una espectacular edición de 5 DVD’s (con documentales y todas las versiones de la película, incluida la última y finalísima directa y personalmente supervisado por Ridley Scott), miniaturas, fotos, etc, todo presentado en un flamante maletín metálico. También se lanzaron a la vez versiones más humildes y terrenales pero ésta fue y es la joya de la corona.

No puedo cerrar este artículo sin mencionar a Vangelis y la brillantísima Banda Sonora Original que firmaron para la película. Si el lector no sabe de qué hablo y/o nunca la ha escuchado, que corra inmediatamente a oírla sin pérdida de tiempo. No cabe mejor acompañamiento musical para el largometraje. Sin Vangelis, Blade Runner no sería Blade Runner ni por asomo.

Sintetizadores, percusiones, efectos electrónicos y voces y coros hipnóticos para ilustrar la derrota humana y el paisaje tecnológico oxidado. Por supuesto, si el lector tampoco ha visto la película, también se la recomendamos decididamente. Blade Runner es, unánimemente, de lo mejor de Ridley Scott. Todo un referente que, como ocurre con su director, no tolera afectos medianos: o la amas o la odias con pasión.

¿Es Deckard un replicante?

Es la gran incógnita que quita el sueño a los seguidores de Blade Runner. Y la respuesta no es sencilla. El hecho de que existan varias versiones de la película (con diferencias sustanciales entre ellas) no facilita resolver el misterio. Las declaraciones de Ridley Scott y de miembros del reparto, tampoco. El final de Blade Runner es deliberadamente ambiguo pero se supone que en la película existen las suficientes claves (sutiles la mayoría) para descubrirlo. En Internet existe un intenso debate en torno a esta cuestión y no hay ni mucho menos unanimidad ni consenso. Aun así, como decimos, se ha tratado de mantener viva la bruma del asunto para alimentar la leyenda de Blade Runner. |

Extracto del PDF redmensual.com Abril 2009

los abrazos rotos

24 abril 2009

lo último que he visto | los abrazos rotos | por Jaime Moriche

Lo último de Almodóvar huele a Hitchcock y sabe a cuadro de Edward Hopper. En Los Abrazos Rotos, nos cuenta la historia de Mateo Blanco (Lluís Homar), un veterano cineasta que tras quedarse ciego y recibir una inesperada visita se verá obligado a recordar la tormentosa relación que acabó por arrebatarle la vista y a su verdadero amor: Lena (Penélope Cruz), protagonista de su última película y amante del productor.

Al igual que hizo Shakespeare en Hamlet, al representar una pequeña comedia dentro de la tragedia del príncipe danés, Almodóvar juega a las paradojas al introducir en el film el rodaje de otra película, Chicas y Maletas. El efecto que produce con ello resulta mágico y extraño: el actor que interpreta a otro actor, la película dentro de otra película, nos da una sensación multiplicada y mística, como si colocásemos un espejo frente a otro y viésemos nuestro reflejo repetido hasta el infinito.

Chicas y Maletas además, no es una simple distracción o un mero recurso narrativo, sino más bien, un pedazo del primer Almodóvar, de aquel que rodó Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios y Tacones Lejanos; obras de estética pop, plagadas de mujeres cubistas de exagerados contoneos y diálogos tan lúbricos como hilarantes.
Así, se riza el rizo: el último Almodóvar homenajeando al primero.

Dos formas de hacer cine que puestas en paralelo, dejan patente la evolución artística del manchego.
Pero la cosa no queda ahí, ya que en el cortometraje que ha estrenado recientemente en televisión, La Concejala Antropófaga, Carmen Machi continúa con el juego al interpretar a uno de los personajes de la omnipresente Chicas y Maletas. El corto aparece firmado por Harry Caine, seudónimo de Almodóvar, pero también del Mateo Blanco, el cineasta ciego al que da vida Lluís Homar.
¿Dónde acaba el cine y empieza la realidad?.

+: La fotografía y ese aire a lo Audrey Hepburn que consiguen dar a Penélope.

-: Algunas interpretaciones y que por momentos la narración resulte algo atropellada. |

Extracto del PDF redmensual.com Abril 2009