hacia la web 3.0

22 abril 2009

Hacia la web 3.0, contextual o semántica | por Antonio Vázquez [A.V.G]

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Situémonos en un futuro muy próximo, digamos, dentro de diez o doce años. La conexión diaria a internet se ha generalizado a más de la mitad de la población mundial, han proliferado las pantallas táctiles de bajo consumo y nuestros teléfonos móviles, dispositivos mp3 y cámaras de fotos se han fusionado en un dispositivo de comunicación móvil.

Al mismo tiempo, gracias a la expansión de las redes wifi, siempre estamos conectados, ya sea en nuestro ordenador (dispositivo fijo o portátil) y nuestro teléfono (dispositivo móvil), y ambos están siempre sincronizados, compartiendo datos, aplicaciones y software.

Tanto el trabajo como el estudio (aprendizaje, en términos de nuestro hipotético contexto) requieren que nos conectemos diariamente. Nuestro entretenimiento (música, películas, lectura, juegos…) también se gestiona a través de la red, y gracias a ella lo compartimos con otras personas de cualquier parte del mundo con los mismos gustos.

Todos los usuarios tienen perfiles en varias redes sociales, donde son ellos los que eligen las personas y empresas con las que quieren relacionarse, suprimiendo los impedimentos geográficos que hasta principios de siglo tenían estas relaciones.

Además, gracias a la conexión perpetua y a los dispositivos móviles, siempre estamos conectados al correo, a messenger y tenemos abiertos nuestros perfiles.Y, lo más importante, es que el sistema de navegación ha cambiado radicalmente. Ya no sólo usamos internet para publicar contenidos (web 1.0) o para interactuar con la red (web 2.0), sino que, gracias a una infinidad de mini-aplicaciones y a la información de nosotros que publicamos, nuestro navegador es capaz de aprender cómo navegamos, facilitando nuestras búsquedas, eliminando miles de clicks de nuestra rutina diaria y proporcionando una experiencia mucho más enriquecedora para el usuario.Vamos a ver en qué consiste el siguiente paso en la evolución histórica de internet: web 3.0, contextual o semántica. Comenzamos…

Existe cierta confusión en la terminología a utilizar para denominar el siguiente paso en la evolución de las páginas web. A grandes rasgos, identificamos dos etapas en la historia de la evolución de las páginas web, la 1.0 o web de los datos y la 2.0 o web social. Dentro de esta tipología, la web 3.0 es el siguiente paso en la escala, hacia la web contextual.

De hecho, web contextual es un término controvertido que se usa tanto como sinónimo de 3.0 como algo con significado distinto. Esto mismo ocurre con el término web semántica, que hace referencia a la carga de sentido que tendrán los datos en la web 3.0.

En resumidas cuentas, el término “web contextual” hace referencia a trasladar el contexto vital del individuo que, a partir de ahora, gestionará sus dudas, inquietudes, consejos, reflexiones, expresiones artísticas y, por supuesto, su apariencia, a través de la red.
La duda es… ¿como llegaremos a obtener ese contexto? Vamos a ver los indicios que nos conducirán hacia la web 3.0 que, principalmente, se realizará gracias al aumento de la inteligencia artificial de lpos navegadores.

Somos conscientes de que el avance tecnológico irá produciendo mayores cotas de inteligencia en las máquinas, quizás sin llegar a niveles “Matrix”, pero sí entendida esta como la cantidad de operaciones complejas propias del cerebro humano que dichas máquinas podrán realizar sin recursos humanos.

Aunque hay una gran masa de escépticos respecto del uso de la IA para la administración de la red y el mantenimiento de cierto orden, no es menos cierto que determinadas tareas de gestión, indexación, clasificación, localización y programación de datos han elevado su complejidad exponencialmente, tanto que precisamos sistemas que sean capaces de ejecutar dichas operaciones de forma eficaz, rápida y sin necesidad de costes elevados, como un salario.

Para llevar a cabo esta transferencia de competencias hombre -> inteligencia artificial son necesarias ciertas herramientas, como son la gestión de la relevancia, los atajos que impliquen mayor eficiencia en la navegación, la tendencia a la personalización y los mashups de contenidos.
Gracias a estas mejoras puntuales, la web contextual posibilitará que navegadores y páginas reconozcan con mayor precisión lo que el usuario realmente quiere encontrar.

Menos opciones y más significado, menos búsquedas en Google y más contexto, persiguiendo las siguientes mejoras en la experiencia de usuario:

Relevancia: entender mejor el contexto conlleva mayor relevancia de los contenidos para el usuario. Saber cómo navega el usuario y cómo gestiona sus tiempos de conexión, cada vez mayores en el conjunto de la sociedad.

Eficiencia – Atajos: los atajos contextuales facilitarán las búsquedas, es decir, si en la actualidad buscamos una bicicleta de segunda mano, tenemos que especificar en el navegador nuestra necesidad, el área geográfica por la que nos movemos y el precio que estamos dispuestos a pagar. Sin embargo en el futuro, dentro de nuestro escenario 3.0, la red será perfectamente consciente de dónde vivimos, cual es nuestro poder adquisitivo en cada momento e, incluso, hasta dónde estamos dispuestos a desplazarnos para adquirir la bicicleta, o bien si preferimos que nos la envíen a casa… Todo ello posible mediante el estudio de nuestra experiencia como usuarios y la multiplicidad de aplicaciones de inteligencia artificial.

Personalización: el contexto está basado en las intenciones y la historia de navegación del usuario. Basta con desarrollar herramientas de software que se dediquen a estudiar perpetuamente a cada usuario de forma automática para conseguir, a coste cero, una mejor interacción usuario-red. Recordemos que, del mismo modo se mejorarán las relaciones consumidor-marca que se realicen a través de internet.

Remezcla/Mashups: en entornos abiertos, puede devolvernos información relevante e interoperable entre servicios de la web, es decir, suprimir las fronteras existentes en la actualidad por la dispersión de los lenguajes de programación, mejoras de los mismos para que comprendan mayores cantidades de significado y sentido, así como hacer que todos los programas, datos y aplicaciones que emplea el usuario estén relacionados entre sí y sean capaces de intercambiar datos de forma automática.

Lo realmente prometedor de la web contextual es comprender en mayor medida el comportamiento del usuario.

Siguiendo el artículo de kreig en El Caparazón: “la combinación de la información sobre la página con el comportamiento del usuario es lo que crea el contexto y por tanto, una web más inteligente”.
Además de los ya señalados, encontramos hoy día otras tendencias que van hacia el mismo camino, hacia la web 3.0, como la mejora de la geolocalización, la generación de contenidos de relevancia social y la capacidad creciente de los navegadores de aprehender el comportamiento del usuario en red.

La geolocalización, a grandes rasgos, la capacidad de la red de ofrecer unos contenidos u otros, según el lugar en que esté físicamente el usuario. Los avances tecnológicos son esperanzadores, sobre todo en programas con gran aceptación social, como Google Maps o Google Earth, que ya están ampliamente comercializados (multitud de empresas de distintos sectores sitúan sus establecimientos con la ayuda de estos programas).

Sin embargo, si enlazamos estos programas con una interfaz integrada, podremos hacer que la red sepa en todo momento dónde está situado el usuario y cuáles son sus preferencias geográficas de información.
Imaginemos un estudiante de Jerez de la Frontera que estudia en Sevilla, al que le interesen noticias políticas y económicas de su ciudad natal, así como información relacionada con las actividades culturales de Sevilla: la web 3.0 podrá ofrecérselas de forma automática mediante el proceso de aprendizaje del comportamiento del usuario.

También está el aprendizaje del comportamiento del usuario por parte de los navegadores que, aunque no se cree que la forma actual de consumo de información mediante buscadores vaya a verse modificada hasta dentro de varias décadas, se están poniendo en marcha sistemas de filtrado de resultados personalizados según nuestras valoraciones previas, como Google SearchWiki. Una de las formas de aportar metadatos a las páginas que escribimos son los microformatos, es decir, aplicaciones muy ligeras, compatibles con los estándares XHTML, capaces de embeber metadatos sobre diversas cosas, diciéndole al navegador que partes de la información son personas, lugares, eventos, revisiones, etc.

Por último, tenemos los contenidos de relevancia social, que en relación con el auge de las redes sociales y al paradigma de los Servicios Generados por los Usuarios, están cobrando protagonismo al ser contenidos capaces de interesar, unir y relacionar a todos los miembros de pequeños segmentos de la red.
Información, entretenimiento o la misma publicidad se verán impregnados de estos contenidos, a los que se les puede sacar mucho partido, gracias a la traslación de ciertas emociones del usuario a la red.
En el siguiente punto trataremos un par de casos prácticos sobre cómo se están comercializando este tipo de contenido.

Toda esta maraña de elementos es la que nos hará, en definitiva, disfrutar de una experiencia de navegación mucho más rica, compleja e hiperpersonalizada. No estamos hablando de niveles “Matrix” de inmersión, pero sí ahorrarnos millones de clicks y búsquedas repetitivas. Que tengáis una feliz transición contextual!.|

Extracto del PDF redmensual.com Abril 2009

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